Una de las cosas que me resultan más interesantes del veganismo, es su profundo sentido de la libertad. El veganismo está en contra de que a los animales se les considere como propiedades, y que se les pueda comprar y vender como si fueran mercancías.
Uno de los problemas del especismo, es que a los animales se les considera objetos, y no sujetos de pleno derecho. Esto tiene que ver más con la discusión de los derechos de los animales, sobre lo cuál habla largo y tendido el profesor Francione.
Es por esto por lo que digo que el veganismo es una expresión de libertad en contra de la esclavitud. Si se entiende esclavitud como el sometimiento y utilización de un ser a manos de otro, entonces es completamente acertado considerar de esclavitud el estado actual de los animales.
Reclasificamos a los animales por su "utilidad", que nos sirvan para alimentarnos, para vestirnos, o para divertirnos. De esta forma se produce un fenómeno de "cosificación" de los demás animales. Un animal no es "alguien" es "algo", que sirve a una necesidad tuya.
Las vacas no son vacas, son carne; es decir, son "algo" (carne), no "alguien".
Sin embargo, ¿cuantas personas consideran inmoral matar a otra persona para alimentarse? Esto sucede porque en esta sociedad, una persona es "alguien" y los animales no. Ellos son cosas. Ahí radica el problema.
El veganismo nos obliga a reconsiderar a los animales como sujetos con derechos, y a tener en cuenta sus intereses, no los nuestros.